Los 5 Por qué: Análisis de causa raíz basado en preguntas

Los 5 Por qué: Análisis de causa raíz basado en preguntas

La mejora de procesos en una empresa requiere diversos métodos de resolución de problemas que le brinden respuestas a diversos sucesos o problemáticas que pudieran estar causando errores o inconvenientes.

Uno de los procedimientos más utilizados es el método de los 5 porqués, debido a que su aplicación es muy sencilla, se utiliza dentro de Six Sigma y fue utilizado por primera vez en la fábrica de Toyota en Japón.

Los 5 porqués (5 Why’s) es una herramienta para la resolución sistemática de problemas. Esta técnica permite identificar las causas originales de un problema particular mediante la formulación de manera reiterativa de la pregunta: ¿por qué

Si estás buscando una técnica para identificar y solucionar problemas de manera efectiva en tu empresa, este artículo es para ti.

El método de los 5 porqués se lleva a cabo organizando reuniones inmediatamente después de que la empresa haya encontrado un problema.

El número 5, proviene de la observación práctica en la cantidad de iteraciones que se necesitan para lograr resolver el problema. Se debe tener en cuenta que no todos contienen una sola causa raíz, en caso de que se quiera obtener varias causas raíz, se tiene realizar una secuencia de preguntas diferentes.

El problema puede pertenecer a múltiples categorías: puede ser un error de desarrollo, falta de horarios, no cumplimiento de una entrega… Siempre que surja algo no deseado, puedes utilizar este proceso para analizar la causa raíz del problema.

Antes de empezar, debes entender que los 5 porqués no son una herramienta para encontrar a alguien a quien culpar, sino para entender por qué ocurrió algo no deseado o inesperado. Además, puede ayudar a la empresa a tomar algunas medidas y hacer algunos cambios para asegurar que el mismo problema no vuelva a ocurrir.

Pasos para implementar los 5 porqués

  • Reunir a todas las personas que tengan relación con el problema o las que puedan ser de gran apoyo para aportar soluciones.
  • Explicar claramente la razón de la reunión y en qué consiste la técnica que se va a aplicar. Luego se pasa a la exposición del caso o problema brevemente y se les mostrarán los documentos que le den soporte a la hipótesis.
  • Brindar la oportunidad a cada uno de los participantes, para que manifiesten su propia visión de la situación a discutir.
  • Una vez aclarado los puntos de vista, se realizará la primera pregunta que podría ser ¿Por qué ha ocurrido o cuál puede ser la razón? Al mencionarse las primeras posibles causas se colocarán en una pizarra.
  • Luego se procede a realizar lo mismo consecutivamente con las demás preguntas hasta llegar al quinto por qué. Es importante tener en cuenta profundizar y no preguntar sobre lo mismo.
  • Definir junto a los participantes, un plan de acción que permita asignar procedimientos identificados a las personas correspondientes.
  • Al culminarse la sesión, se comparte el resultado de la misma y el plan de acción a todos los participantes. Si todo el equipo se encuentra implicado en la resolución del problema, el nivel de motivación aumentará favorablemente.

La vamos a aplicar para diagnóstico, solución de conflictos y toma de decisiones. Los pasos que puedes seguir para usar esta herramienta serán:

  • Paso 1: Identifica el problema, la oportunidad de mejora, la situación disconforme
  • Paso 2: pregúntate el por qué de este problema
  • Paso 3: pregúntate el por qué de la respuesta dada en el paso 2
  • Paso 4: pregúntate el por qué de la respuesta del paso 3 y así sucesivamente hasta que opines que la respuesta ha llegado a la idea o solución más acertada y viable.

Ejemplo de aplicación de la mismísima Toyota. Una máquina tiene un problema de funcionamiento.

  • ¿Por qué se averió la máquina? El fusible se quemó por una sobrecarga.
  • ¿Por qué se sobrecargó? Los cojinetes no estaban lo suficientemente lubricados.
  • ¿Por qué no tenían suficiente lubricación? La bomba de lubricación no estaba haciendo circular suficiente aceite.
  • ¿Por qué la bomba no estaba circulando suficiente aceite? La bomba estaba obstruida con virutas de metal.
  • ¿Por qué estaba obstruida con virutas de metal? Porque la bomba no cuenta con un filtro.

Así pues, tras este análisis podemos comprender que la suciedad en la bomba debido a que no contaba con un filtro provocó una sobrecarga en el fusible, lo que hizo que la máquina se averiara. En este ejemplo concreto podemos entender que toda causa tiene su propio efecto, por lo que actuando sobre el quinto porqué se debería conseguir solucionar el problema.

Ventajas del uso de la herramienta

  • Es una herramienta económica.
  • No requiere de la inversión de mucho tiempo.
  • Identificas el problema real, lo cual, te permite generar acciones correctivas que apunten a la resolución del problema con éxito.
  • Descubres problemas ocultos.

“Despide rápido, contrata lento”

“Despide rápido, contrata lento”

Esta es una de las frases de moda en el mundo de los negocios. Las sentencias extremistas como esta siempre se tienen que saber entender, porque están llenas de matices. Lo que sí está claro, es que es mejor que su alternativa “contrata rápido y despide lento”.

Encontrar y tener el personal adecuado es uno de los temas que más afecta a las empresas, en muchas organizaciones hay demasiada rotación de personal.

Reclutar de forma incorrecta, es una importante ineficacia. Al costo directo del reclutamiento hay que agregarle los múltiples costos colaterales: costos en el desajuste del equipo, costos en el proceso de entrenamiento, costos de estabilidad en los subordinados, costos en la imagen de marca, en fin, una enorme cantidad de tiempo y dinero perdido, todo para volver a empezar.

Estoy muy a favor de contratar lento.  Esto supone poner en práctica buenas formas de proceder como:

• Redactar un perfil detallado de lo que esperas de esa incorporación. Hay que expresar claramente las funciones y atribuciones, además de las competencias, el perfil profesional y experiencia que debe tener la persona que ocupará el puesto laboral.

• Escoger los medios de difusión de la oferta adecuados. La falta de presupuesto es el principal motivo de errar en este punto.

• Si no se reciben los suficientes candidatos, quizás se tiene que redefinir la oferta.  Tienes que asegurarte de tener suficientes candidatos para elegir a la persona correcta.

• Hay que mantener la comunicación, tanto por correo electrónico, como vía telefónica, con los posibles candidatos. Ello da seriedad al proceso y sirve también para establecer confianza en el mismo.

• Utiliza el filtrado. Aprovecha el proceso de lectura de las solicitudes de empleo para conseguir información valiosa sobre los sueldos que paga la competencia y las prácticas de contratación existentes. Elimina de la búsqueda a aquellos que «no pasan» el filtro de sus objetivos y habilidades requeridas.

• El siguiente paso obligado es una entrevista laboral. La importancia de la entrevista de trabajo radica en la oportunidad que tiene el contratante de constatar y escuchar personalmente toda la información proporcionada por el candidato en el currículum, además de conocer los rasgos inherentes a su apariencia y su personalidad. Si percibes a la persona como un buen candidato(a) entonces puedes hablar sobre las condiciones laborales y salariales. Este punto es muy importante a fin de evitar malentendidos posteriores y sobre todo para que puedas estar seguro de que la persona entiende y acepta las condiciones del trabajo.

• Realiza las pruebas prácticas y psicométricas necesarias. Dependiendo del tipo de trabajo a realizar, en muchos casos es indispensable realizar pruebas prácticas.

• Verifica las referencias laborales y las acreditaciones de estudios. Vale la pena ser precavido con las personas cuyos antecedentes parecen «demasiado buenos para ser verdaderos»

Pero aquí no termina la historia, una vez se prosigue a la contratación:

• Sigue la adaptación del candidato. En esta fase deben explicitarse tanto la funciones y atribuciones que corresponden a la persona seleccionada, para que sea consciente del desempeño que se desea obtener de ella, así como para que esté orientada o no perdida y, a ser posible, comprometida en asumir las responsabilidades laborales dentro de la organización.

Y más adelante la fase de seguimiento y capacitación:

• La labor de cada trabajador debe ser evaluada con cierta periodicidad, para conocer las necesidades y mejorar la productividad. Para ello, también es importante que el trabajador tenga sus capacidades definidas de su labor, así como también de su proceso de formación y de su satisfacción laboral.

Volviendo al título del artículo, no significa que debamos despedir a los trabajadores en cuanto se nos pase por la cabeza que no nos valen. Pero si este pensamiento empieza a ser recurrente lo ideal es reflexionar sobre los pros y los contras de mantener al empleado y, una vez tengamos claro que no hay marcha atrás, proceder al despido lo más rápido posible.

En todas las empresas hay el mismo problema. A nadie le gusta despedir. Es sin duda una de las tareas más ingratas. El problema es que, salvo casos de fuerza mayor, la mayoría de las veces al despido se le da muchas más vueltas y toma mucho mayor tiempo que reclutar.

Hay tres preguntas que marcan el camino que se debe seguir con el empleado:

1 ¿Cómo son sus resultados?

Los datos no mienten. Si el trabajo ha empeorado o no mejora debes plantearte que no es el perfil adecuado para el puesto.

2 ¿Quién está haciendo su trabajo?

Muchas veces, por el simple hecho de no crear una situación tensa, alguien asume el trabajo que la persona no es capaz de hacerlo correctamente.

3 ¿Sus acciones reflejan los valores de la empresa?

Puede que una persona haga bien su trabajo e, incluso te caiga bien (o no te caiga mal), pero detectes que no está siendo justa con sus compañeros, cruza líneas rojas de actitud, provoca problemas innecesariamente, etc…

Se tiene que despedir cuando la organización tiene evidencias de contar con un desajuste entre el talento que necesita y el personal con el que cuenta, habiendo superado el proceso de adaptación.

Si no se procede al cese del trabajador, se puede producir otro mal hábito que es conformarse con el que se tiene, ya que “no es tan malo”.

La complejidad que vive el mercado de talento actual obliga a dar valor al proceso de contratación. 

Ser agradecido en el trabajo

Ser agradecido en el trabajo

Cuando somos pequeños nos insisten mucho en que la digamos “gracias”. De hecho a mí me decían que si me ofrecían algo, por ejemplo un zumo, lo rechazara y además diese las gracias. Ser agradecido con quien es amable, con quien te ayuda, te da un presente, etc. Es una de las primera normas de cortesía que todos interiorizamos, pero que con los años, olvidamos. “Gracias” es una palabra muy poderosa y en nuestro día a día, con los deberes y las obligaciones laborales, quizás no la utilizamos lo suficiente.

Nadie duda de que a todos nos gusta que se reconozca nuestro trabajo, sentirnos valorados por nuestras capacidades e implicación. Un simple gesto de agradecimiento por parte de compañeros y superiores va a ser un factor motivador de gran importancia. Esas actitudes van a dar lugar a ambientes laborales más humanos y proclives a relaciones más flexibles y de confianza en el entorno laboral. Es difícil imaginar que un equipo de trabajo pueda obtener los mejores resultados sin un ambiente de confianza y respeto entre sus integrantes. Y es que aparte del salario económico, en una empresa, también existe lo que se llama el salario emocional.

Y es que el problema, la ausencia de este buen hacer, dará lugar a ambientes laborales tóxicos, en los que las envidias y rencillas van a estar a la orden del día. Probablemente todos hemos tenido alguna desagradable experiencia de este tipo.

A la hora de dar las gracias, también es importante cómo se dan. No se puede ser agradecido con desgana, dándolas sin convencimiento y verdad, porque esto se nota y pierde todo efecto. Por lo tanto, te dejo unos consejos, por si a partir de ahora, decides practicar más el ejercicio de ser agradecido:

  1. Enfoca tu gratitud en lo que el empleado realmente hizo. En lugar de decirle “gracias por tu buen trabajo” sería más efectivo decir algo como “Gracias por quedarte hasta tarde; tu dedicación hace que la empresa crezca”.
  2. Si no lo sientes, no lo digas. Tus compañeros sabrán inmediatamente si el “gracias” fue o no sincero. Hacerlo debe ser un acto que venga del corazón, de lo contrario, no funcionará.
  3. De la misma manera, no muestres agradecimiento cuando no se merece. Si vas por el mundo agradeciendo a cualquiera no significará mucho cuando realmente valga la pena.
  4. Recuerda que para esto también sirven las redes sociales. Agradece públicamente (desde tu cuenta personal o desde la de la marca) a los compañeros mencionándolos en Twitter y Facebook y hazles saber por qué los aprecias. Puedes instituir algo así como el «empleado de la semana», donde nombres una persona, su logro y tu agradecimiento. Ellos valorarán que agradezcas su esfuerzo y que, además, se lo hagas saber a los demás.
  5. Utiliza el lenguaje no verbal: cuando puedas hazlo de manera presencial, con contacto ocular y en un momento de tranquilidad. Los mensajes, correos electrónicos o llamadas hacen a los agradecimientos más pobres y menos humanos.
  6. Presta atención y escucha. Uno de los principales propósitos de dar las gracias a los compañeros de trabajo es mostrarles que los aprecias. Y no hay mejor manera de mostrarles tu aprecio que escuchando sus ideas, sueños y su retroalimentación. La próxima vez que tengas una reunión o una conversación con alguien de tu equipo, haz el esfuerzo de escucharlo con atención.
  7. No solo te fijes, en la gente más cercana, ten en cuenta la gente del staff, los auxiliares, etc. Por ejemplo los de la limpieza, los del comedor, los mensajeros, ellos también colaboran en el éxito de la empresa y se merecen tu reconocimiento.

La rentabilidad de la amabilidad en el trabajo

La rentabilidad de la amabilidad en el trabajo

Hoy, como siempre, este artículo está dedicado a mejorar el entorno laboral, pero realmente, es algo para la vida, que podemos aplicar a fuera del trabajo y si no me crees, la próxima vez que vayas a algún establecimiento, sé más simpático de “lo normal”, por ejemplo: agradece el corte al peluquero o felicita a un camarero por su trabajo, verás cómo le cambia la cara y a ti, no te ha costado nada.

La amabilidad en el trabajo repercute de manera directa en el éxito empresarial. La cultura de la colaboración y el respeto resulta especialmente útil en momentos de gran tensión o crisis internas, tan habituales en el día a día, dado que un intercambio de pareceres desde la sinceridad, la honestidad y el respeto, resulta mucho más inteligente en términos prácticos que la tendencia a la discusión y a la confrontación por motivos ajenos o conflictos pasados.

Las ventajas de ser amable son:

  1. Hace que te sientas mejor tú.  La forma más fácil de hacernos la vida más agradable a nosotros es hacerla más agradable a los demás.
  2. Hace que los demás se sientan mejor. La amabilidad favorece un ambiente de trabajo armónico y permite evitar el estrés y generar una mayor colaboración en los equipos de trabajo.
  3. Atrae a tu vida personas amables. La amabilidad funciona como un imán, en cuanto empiezas a practicarla se contagia a las personas que la reciben. Sin darte cuenta estarás rodeado de personas amables y mejorará tu calidad de vida.
  4. Te asegura un mejor futuro laboral. A nadie le gusta lidiar con seres antipáticos, y por tanto, rara vez son considerados para acceder a un trabajo o ascender a puestos importantes.
  5. Llámalo karma o la ley de causa y efecto, pero todo lo que das te vuelve. Si eres poco generoso con tus colegas, raramente alguien responderá a tu pedido de auxilio cuando necesites ayuda.
  6. Mejora tu salud ya que reduce el estrés, mejora el sistema cardiovascular, equilibra la presión arterial y genera bienestar físico y emocional.
  7. Te ayuda a ser mejor persona. Cuando te esfuerzas por ser amable, te vuelve mejor persona. Ser amable requiere ser generoso, paciente, honesto, cuidar las formas, sincero.

Y la buena noticia, es que esa amabilidad se puede entrenar y desarrollar. Aquí os dejo las formas más fáciles de serlo:

  1. Sonríe. Sonreír no sólo es agradable para quien te observa, sino también para ti. Te predispone en un mejor ánimo y hasta modifica tu tono de voz
  2. Utiliza las palabras mágicas: por favor, gracias, perdón, con su permiso, a la orden, buen provecho.
  3. Practica la cortesía: saluda y despídete mirando a los ojos. Responde las llamadas, no hagas esperar y se puntual.
  4. Se observador. Apreciar y agradecer un trabajo bien hecho, es justo y seguro ayudará a que se repita.

Recuerda la regla de oro: “Trata a los demás como te gusta que te traten a ti”

Y por último… ¿Sabías que existe un día mundial dedicado a la amabilidad? Pues, sí. Desde 1997, cada 13 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Amabilidad, para animar a las personas a tratar a los demás con benevolencia

La intensidad en el trabajo.

La intensidad en el trabajo.

Frases como: “para lo que me pagan, mucho que hago”, “ da igual si trabajo más, los otros tampoco se esfuerzan”, “tu no digas nada, pero por hoy, no haré nada más”, “… creo que todos las hemos oído por desgracia, en nuestro entorno laboral.

La intensidad consiste en la velocidad o el ritmo al que se realiza el trabajo y tiene por efecto lograr más unidades de bienes o servicios dentro de un periodo dado; en el ámbito laboral, dentro de la jornada de trabajo establecida.

Y es que estar en el trabajo no es lo mismo que trabajar. No entiendo a la gente que va a medio gas en sus empleos, la intensidad es lo que diferencia al que puede, del que quiere y para mi es la única manera de lograr metas, crecer y avanzar.

Procuraré contar los motivos, por los cuales creo, que siempre se tiene que dar el máximo:

  • ¿Hasta cuándo? Para mi es una pregunta muy importante. Hasta cuando crees que la baja implicación y el bajo rendimiento actual te van a servir para mantener el empleo o las condiciones laborales actuales. Que un trabajador no sea despedido, no significa que la empresa no sepa que está rindiendo por debajo de su nivel, simplemente a veces, por estrategia o situación, no es una prioridad, realizar esta acción.
  • Los resultados acompañan a quienes ponen todas las ganas en lo que hacen. Los que consiguen llegar más lejos en el trabajo, con su empresa, en el deporte o en la vida, son los que viven a diario la experiencia de trabajar al límite de sus fuerzas. La intensidad que le ponemos al trabajo, que no es lo mismo que ser adicto a él. No son las horas trabajadas, sino la dedicación, la fuerza y la pasión que le ponemos lo que define el nivel de resultados que alcanzamos.
  • La satisfacción del trabajo bien hecho. Esa sensación cuando has terminado el cometido, que estimula y reconforta, no tiene precio. Esa pequeña sonrisa de orgullo, ese pensar que al final los resultados serán buenos o malos, pero que lo hiciste lo mejor que pudiste. Y ese tiempo que pasaste absorto en esa tarea, y que disfrutaste como un enano, no te lo podrán quitar jamás.
  • La competencia nos impone cada vez más trabajar con intensidad. El mercado laboral está lleno de gente aguerrida, innovadora, ambiciosa y con hambre de éxito. Trabajar con intensidad es la única manera de brillar, sobresalir, diferenciarnos y, sobre todo, dejar a la competencia atrás. 
  • La energía que genera el trabajo intenso es contagiosa, inspira, motiva y estimula a los demás a dar también lo mejor de sí mismos, creando un círculo virtuoso que le facilita al equipo lograr resultados excepcionales, innovar e incluso transformarse cuando es necesario. 
  • La reputación de un profesional parte del boca a boca que construye su marca y le trae más trabajo y atrae más clientes. Nada impacta más positivamente la marca personal que trabajar con excelencia, generar resultados sobresalientes y agregar valor. Y eso solamente se consigue evitando cualquier esbozo de complacencia o mediocridad. Una persona que trabaja a medias, nunca será un buen candidato, compañero, jefe o emprendedor y aunque cambie de empresa o proyecto, pronto, volverá al mal hábito de no esforzarse, para terminar exactamente, en otro sitio, pero con la misma situación.
  • La responsabilidad de hacer un buen trabajo nos obliga a dejar de lado todo tipo de excusas y apatías que no conducen a nada. ¿Qué pasaría si el resto de empleados tampoco se esforzasen? Si esto pasara, ¿Tendrías empresa donde ir a no dar lo máximo? Piensa en ti, pero también en tus compañeros y en la empresa, solo saldrán todos ganando, con la intensidad adecuada.

Hay conductas en el trabajo que requieren cero talento

Hay conductas en el trabajo que requieren cero talento

En tu día a día de trabajo ¿te hace falta tener el coeficiente intelectual de Einstein? ¿Tener un olfato infalible para los negocios como “El lobo de Wall Street”? o ¿Controlar las finanzas, como los mentalistas, que suman un listado de números infinito de una pizarra?

Quizás no, pero sin embargo, hay detalles o pequeñas acciones que pueden ayudarnos a preservar, aumentar o desarrollar nuestras capacidades, sin requerir un talento especial para poder llevarlas a cabo:

  1. Ser puntual. Llegar a tiempo a cada una de las citas y/o compromisos que se tienen, es importante. Se debe ser respetuoso con tú tiempo y el de los demás, esto evitará situaciones incomodas. Ser puntual requiere también de habilidades de planeación, previsión, lo cual se aprende y después se replica en el trabajo diario.
  2. Ser ético. Es simple, solo consiste en ser integro, admitir los errores, no echar la culpa, aceptar las responsabilidades, abandonar los pretextos, devolver lo que no les corresponde y decir lo que se piensa.
  3. Tener la cultura del esfuerzo. Lo que realmente vale la pena, suele llegar después de muchos esfuerzos continuados, muchos intentos por sobrepasar los propios límites, por ir más allá consiguiendo metas que parecen inaccesibles, a las que nos vamos acercando, a golpes de voluntad y de trabajo.
  4. Lenguaje corporal. Los movimientos corporales, los gestos, la percepción visual y táctil dicen mucho de nosotros. Nuestro cuerpo transmite, un buen apretón de manos, una sonrisa al conocer a alguien, estar sin bostezar cuando hablan los demás y mantener la mirada, ayudan a socializar como se debe.
  5. Energía. Mientras que algunos de nosotros nacimos con un entusiasmo/energía natural, algunos otros tenemos que trabajar para mantener niveles altos de ella. La buena energía se contagia. ¿Quién no ha huido alguna vez de esa persona que nos transmite “mal rollo”?
  6. Actitud. A partir de una actitud adecuada podemos orientar y dirigir nuestro pensamiento hacia nuestros objetivos. La verdadera fortaleza de un ser humano es sobreponerse a través de su actitud ante una circunstancia adversa
  7. Pasión. Es el motor que nos empuja a conseguir mejorar, es el deseo interno de darlo todo y hacer que cada día valga la pena. Si no se puede encontrar, a lo mejor se debería cambiar de empleo.
  8. Preparación. Un jugador profesional de futbol entrena como mínimo una 12 horas semanales, lo hace para poder golpear el balón y colocarla en la escuadra de la portería sin dificultad. Del mismo modo, debemos prepararnos para tener las habilidades arraigadas en el momento, en que se queramos ejecutar las propias ideas.
  9. Dar el extra. Siempre se tiene la opción de hacer o no hacer. Elegir hacerlo, terminar ese trabajo, mejorar el documento, avanzarse a la siguiente necesidad, aunque aparezca el cansancio, siempre marca la diferencia.
  10. Saber recibir crítica constructiva. Todos necesitamos ayuda en algún momento. Estar abierto a aprender, tener curiosidad, interés por conocer y compartir, es una habilidad de la gente que quiere crecer como profesional y persona.

¿Quién te roba el tiempo en el trabajo?

¿Quién te roba el tiempo en el trabajo?

¿Recuerdas la frase “El tiempo es oro.”?

Es posible que hoy tuvieras mucho trabajo urgente, con gran dificultad y que te sea imposible terminarlo, pero…. reconozcámoslo, puede ser que hoy hayas estado más distraído de la cuenta y otros quehaceres te hayan apartado de lo era realmente importante. ¿Te suena de algo?

Vamos a analizar los principales motivos de pérdida de tiempo:
1) Mirar con demasiada frecuencia el teléfono móvil personal. Ya sea por notificaciones de redes sociales, los grupos de Watsapp, mirar los correos recibidos o simplemente, mirar por mirar, debido a la gran dependencia que tenemos hacía este aparato electrónico.
2) Compañeros ociosos, que por nuestra educación y afán de ser sociables, se les da conversación sin parar.
3) Reuniones de trabajo sin planificación, estructura, ni resultados que solo sirven para calentar la silla.
4) Tareas personales, como comprar por internet, hacer gestiones con el banco, recibir envíos de compras hechas por internet, etc.
5) Buscar empleo. Aunque parezca mentida, en vez de dedicarnos a mejorar en el puesto actual preferimos buscar uno nuevo, donde seguir con la misma dinàmica.
6) Aplazar tareas. Si, de forma habitual, dejas para otro momento las tareas que menos te gustan, éstas terminarán volviendo con un efecto destructivo sobre tu organización personal (provocando el ya mencionado estado de emergència.
7) Malos hábitos como copiar a demasiadas personas en un correo electrónico o usar «responder a todos» en exceso.
8) Hacer las tareas a medias o no terminarlas del todo, esperando que el que las reciba, lo haga.

¿Qué día producimos menos?
Los lunes por la mañana y los viernes por la tarde. Básicamente se hablando del anterior o el próximo fin de semana

¿En qué perdemos el tiempo?
Internet (uso personal) 44,70%
Hablando con compañeros 23,40%
Realizando negocios personales 6,80%
Esparcimiento 3,90%
Recados fuera de la oficina 3,10%
Llamadas telefónicas personales 2,30%
Buscando nuevos empleos 1,30%
Haciendo planes personales 1,00%
Llegar tarde 1,00%
Otros 12,50%

¿Qué supuestos motivos hay para perder el tiempo de trabajo?
No tengo suficiente trabajo 33,20%
Para lo que me pagan… 23,40%
Los compañeros me distraen 14,70%
No tengo tiempo después del trabajo 12,00%
Otros 16,70%

Algunas  de las soluciones que pueden aplicar los empleadores, son las siguientes:
1) Concienciar al empleado, del tiempo que puede llegar a perder en un día, generalmente, nunca lo ha ni pensado.
2) Repartir las cargas de trabajo de modo más uniforme posible, para que todos estén igual de ocupados.
3) Pagar al trabajador por lo que consigue, no por el tiempo que tarda en hacerlo.
4) Regular el uso de smartphones en el horario laboral.
5) Evitar espacios de trabajo diáfanos que faciliten posibles distracciones.
6) Retirar la posibilidad de recibir pedidos personales en la empresa.
7) Aumento del de control en horarios de entrada y salida (respetando la jornada laboral de los trabajadores).
8) Ofrecer cursos de formación sobre gestión del tiempo.
9) Comparar el rendimiento de los trabajadores para desenmascarar a los que más tiempo pierden y provocar su reacción.

¿Cómo elegir la profesión correcta?

¿Cómo elegir la profesión correcta?

¿Cuánta gente no es feliz en su Trabajo? o ¿Cómo es que trabajas de esto si estudiaste aquello?

Seguro que son preguntas que te dan a pensar y quizás, en algún momento de tu vida te has planteado si prefieres:

  • Trabajar o no de cara al público.
  • Trabajar en una oficina o tener un empleo más físico.
  • Trabajar con las manos o llevando / utilizando una máquina

Vamos a poner estas ideas en orden.

Lo primero es lo primero. Debes realizar un buen ejercicio de autoconocimiento, este es necesario para que puedas encontrar la profesión que mejor encaje contigo.

Puedes:

A partir de aquí te dejo estos consejos:

  • No corras, debes tomarte todo el tiempo necesario para decidir la profesión. Lo más probable es que te dediques a ella durante toda tu vida laboral o te sriva de base para progressar.
  • Debes tener en cuenta las expectativas a nivel salarial en el futuro. Pero debe ser un factor complementario, no el principal, para tu decisión. Por mucho que cobres, si odias tu Trabajo, nuca seràs feliz.
  • Por ningún motivo debes escoger una profesión por moda, o porque sea una decisión impuesta por los demás.

Y esta advertencia

  • Desconfía de cualquier empleo que prometa ingresos fáciles. Un empleo con estas características no aparece a menudo.

Por último, cuando ya tengas un veredicto, te aconsejo un par de ejercicios más.

  • El primero es muy simple, se trata de hablar con alguien que ya tenga este empleo y que te cuente su experiencia.
  • El segundo es comprobar de nuevo, que las condiciones del trabajo te encajan:
    • Tareas más habituales de la profesión.
    • Tipo de herramientas, instrumentos o materiales que se utilizan.
    • Condiciones de trabajo habituales: horario, salario, entorno, etc.
    • Nivel de formación requerido.
    • Características personales más adecuadas para el trabajo.
    • Perspectivas futuras de la profesión.
    • Profesiones parecidas y relacionadas.

Si contrastando la idea que sale del autoconocimiento, con estos 2 últimos ejercicios, aún estas convencido… !Felicidades! ya sabes a que debes dedicarte.