Los jefes, no despiden personas, despiden actitudes.

Los jefes, no despiden personas, despiden actitudes.

Los criterios de selección están cambiando, y las empresas, que anteriormente reclutaban a sus futuros trabajadores basándose en excelentes expedientes académicos, formación postgrado y cursos complementarios de especialización han sufrido las consecuencias de este tipo de selección: a menudo se encuentran con trabajadores que cumplen con su trabajo, pero egocéntricos, poco colaboradores o nada dispuestos a trabajar en equipo, dándose cuenta de que un buen resultado académico no siempre es una garantía de un buen desempeño global de los candidatos en el puesto de trabajo.
Cada vez más el ambiente de trabajo empieza a ser una variable significativa a tener en cuenta, no sólo en términos de rendimiento o productividad, sino también como factor influyente en el grado de satisfacción. Y es que el clima laboral, cuando es sano, se convierte en un sueldo emocional tan válido como el económico.

El objetivo principal de la selección del personal es buscar al candidato idóneo para la empresa y esto implica una doble vertiente, que sepa realizar su trabajo, es decir, que tenga los conocimientos y la formación necesarios para desempeñar el puesto, pero también, que encaje en la organización, que tenga competencias personales como habilidades sociales, empatía, asertividad… Como complemento a las primeras.
Estudios recientes han demostrado que las competencias interpersonales como complemento de las competencias técnicas permiten un mayor nivel de productividad y satisfacción en las empresas, y en general en la vida diaria. Este dato, cobra especial relevancia, máxime cuando el 80% de los conflictos de las empresas actuales se producen por problemas de comunicación.

Mientras que la mayoría de los trabajadores no dan en absoluto problemas, se llevan bien con los demás y hacen su trabajo eficientemente, los “trabajadores conflictivos” rompen el ritmo de trabajo, hacen difícil la comunicación entre todos, incomodan a otros compañeros y superiores o simplemente resisten de modo pasivo; tienen actitudes que irritan a todos y con nada están a gusto.
Tienen un problema crónico de poner reclamaciones absolutamente por todo, expresar puntos de vista negativos o presentan un comportamiento problemático en sus relaciones con los demás. El trabajador conflictivo, es el que dice siempre “sí” y hace lo que quiere o el que siempre dice “no” por sistema; el que no acepta la autoridad; el que no quiere asumir responsabilidades; el que siempre tiene una excusa preparada; el que siempre encuentra un motivo para faltar al trabajo o no llegar a la hora; el que sólo cree que tiene derechos y que todo le pertenece, pero no está dispuesto a dar nada de su parte; el que tiene actitudes arrogantes, presuntuosas, soberbias e impertinentes y comportamientos que tratan de desprestigiar y desacreditar a sus compañeros y superiores…

Personalmente pienso que alguien que sólo fabrica problemas, que con su actitud negativa mina la moral de todo el grupo, difícilmente es reciclable. Por lealtad a la empresa, a los que sí trabajan bien, a los que quieren trabajar en un entorno positivo y con buen ambiente y además colaboran en ello, por coherencia y respeto a la enorme cantidad de gente que quiere trabajar con calidad de vida laboral, los jefes deben atreverse a actuar decididamente ante estos personajes, y todos debemos respaldarles para que así lo hagan. Por el bienestar y el futuro de la mayoría hay que animarles para que no se vengan abajo ni permitan que estos trabajadores inapropiados les influyan negativamente en su capacidad de liderazgo, alejándoles de un estilo de dirección óptimo.

En el contexto actual, las empresas deben ser “inteligentes”, ágiles y dispuestas al cambio continuo, y sus miembros deben acompañarles en este proceso, por lo que deben poseer estas habilidades demandadas o quedarán excluidas del mercado competitivo en un corto periodo de tiempo.

 

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Llamada, whatsapp o email, ¿cuál es la mejor forma de comunicarte?

Llamada, whatsapp o email, ¿cuál es la mejor forma de comunicarte?

Seguramente todos conocemos a alguien que se queje de recibir muchas llamadas y no poder trabajar, de tener acumulación de whatsapps, etc… obviamente, si gestionamos bien nuestra entrada de comunicación seremos más eficientes, pero el motivo de este post es crear una reglas de comunicación.

En el trabajo no todo es urgente, no todo es para ahora… y si es así… falta planificación y gestión… en este blog encontrarás posts que te ayudarán.
La vía de comunicación no viene determinada por el tipo de negocio que se esté haciendo, sino más bien por la urgencia

Vamos a analizar las 3 comunicaciones.
La llamada:
• Es el método más antigua
• El que permite la respuesta más rápida
• Pero aunque se haga con manos libres, ocupa tiempo al emisor y sobretodo, invade el tiempo del receptor.
El whatsapp:
• Es el método más nuevo
• Pueden surgir problemas por errores de escritura
• Te permite saber si te están contestando o si se ha enviado / recibido
El email
• Permite una respuesta más completa que las anteriores
• La acumulación de emails, puede hacer que sea un método lento
• Es el método que deja mejor registro de la acción
• Tiene opciones como la de “ muy importante” o poner el asunto en mayúsculas, para hacerlo más visible

Así que, a mi entender:
Si necesitas la respuesta de forma inmediata, mejor llama.
Si necesitas la respuesta en las próximas horas, pasa un whatsapp.
Si no necesitas la respuesta hoy, envía un email.
Si conseguimos que nuestro entorno y nosotros mismos, sigamos estás pautas, nuestra comunicación será mucho más llevadera y efectiva

¡Cobra tu cheque!

¡Cobra tu cheque!

Cada día tienes 24h de tiempo para dar tu máximo rendimiento, ¿ lo haces ? Porqué hay gente que solo yendo a su empleo de 40h no llega a más y por el contrario, otros pueden trabajar, estudiar, hacer deporte, vida familiar, etc y no se despeinan. Pues aquí tienes unos consejos para ser del segundo tipo de personas:

1) Levántate temprano. Empezar a trabajar antes es una gran técnica para aprovechar mejor el día. Si eres de los primeros en llegar a tu lugar de trabajo podrás comenzar tu jornada con menos distracciones (saludos innecesariamente largos, llamadas telefónicas inoportunas, entre otras), lo que te permitirá concentrarte en lo que necesitas hacer.
2) Reducir la pausa para el café. El descanso para el café y los almuerzos de dos horas acaban descompensando la carga de trabajo entre los compañeros. Lo ideal sería un solo descanso para comer, de una media hora y tomar el café en el mismo puesto de trabajo para aumentar la productividad y no alargar las jornadas. En muchas ocasiones, el café se convierte en un ritual negativo que implica una pérdida de tiempo y de concentración en las tareas que se estaban realizando
3) Aprende a decir que no. Aunque suene lógico, un gran secreto para concentrarte en lo realmente importante es desatender las tareas intrascendentes. Si no aprendes a decir que no, es muy probable que tu agenda se llene de temas que quitan mucho tiempo y generan pocos beneficios para la empresa y para ti. Enfócate en lo importante
4) ¿Necesitas estar siempre disponible? Las tecnologías de comunicación -léase correo electrónico, messenger, smartphone, redes sociales y buzón telefónico- son muy útiles si sabes administrarlas correctamente. Pero ojo, pueden transformarse en los peores enemigos de tu eficiencia.
5) Define horarios para comer, dormir y ejercitarte. ¡Y cúmplelos ¡
6) Elimina decisiones triviales como qué ropa ponerte. Define un uniforme de moda y úsalo diariamente. Esta estrategia ha sido usada por personajes como Hillary Clinton, Barack Obama, Mark Zuckerberg y Steve Jobs

Diagrama de Ishikawa

Diagrama de Ishikawa

El diagrama de Ishikawa, conocido también como causa-efecto o diagrama de espina de pez, es una forma de organizar y representar las diferentes teorias propuestas sobre las causas de un problema.
Nos permite, por tanto, representar gráficamente el conjunto de causas que dan lugar a una consecuencia, o bien el conjunto de factores y subfactores (en las “espinas”) que contribuyen a generar un efecto común (en la “cabeza” del diagrama).
La herramienta fue concebida por el licenciado en química japonés el Dr. Kaoru Ishikawa en el año 1943, quien fue un experto en el Control de Calidad.
El Dr. Kaoru Ishikawa comprobó que muchos de los problemas tienen cuatro categorías o espinas principales, las cuales son:
•    personas,
•    materiales,
•    maquinaria,
•    procesos (o métodos).
Estas cuatro cubren la gran mayoría de las categorías potenciales, sin embargo pueden existir algunas otras, que no puedan ser incluidas dentro de las ya mencionadas.

Pasos para la elaboración de un diagrama de causa-efecto
1.    Se debe concretar cuál va a ser el problema o “efecto” a solucionar o analizar. Esta irá a la cabeza del pescado.
2.    Reunir un equipo de personas adecuadas para el proceso
3.    Dibujar un  esqueleto de pescado es una zona muy amplía, la cabeza es el problema o efectos, mientras que en las  espinas  están  las causas.
4.    Identificar y escribir las categorías ( causa ) que consideremos apropiadas para nuestro problema. Podemos tomar como base las cuatro principales, y de ahí partir para la creación de nuevas categorías.
5.    Realizar una tormenta de ideas con el fin de proponer tantas causas principales  como sea posible, esto con el fin de no omitir alguna, y que pueda ser pasada por alto. Debemos de ir anotando las causas dentro de la categoría a la cual corresponda.
6.    Una vez que hemos identificado las causas principales procedemos a preguntarnos, ¿Por qué ha surgido determinada causa principal? Esto con el fin de identificar cuáles han sido las causas secundarias (subcausas – espinas ) que han provocado a las causas principales.
7.    Ya que hemos identificado tanto las causas principales como las causas secundarias procedemos a realizar un análisis detallado de cada una de ellas, para seleccionar aquellas causas que estamos en posibilidad de corregir de una manera inmediata, y asignar aquellas causas que se encuentran fuera de nuestras manos, a un responsable para su solución.

Sus aplicaciones son muy variadas, tal y como se pone de manifiesto a continuación.
•    Identificar las causas verdaderas, y no solamente sus síntomas, de una determinada situación y agruparlas por categorías.
•    Resumir todas aquellas relaciones entre las causas y efectos de un proceso.
•    Promover la mejora de los procesos.
•    Consolidar aquellas ideas de los miembros del equipo sobre determinadas actividades relacionadas con la calidad.
•    Favorecer también el pensamiento del equipo, lo que conllevará a una mayor aportación de ideas.
•    Obtener una visión más global y estructurada de una determinada situación ya que se ha realizado una identificación de un conjunto de factores básicos.

¿Cómo tomar decisiones difíciles?

¿Cómo tomar decisiones difíciles?

En este post vamos a hablar de cómo tomar decisiones difíciles de la mejor manera posible.
Sin casi darnos cuenta todos los días tomamos muchas decisiones. Decidimos qué vamos a tomar para desayunar, qué método de transporte vamos a utilizar para ir al trabajo, qué programa vamos a emplear para hacer ese informe, qué tareas vamos a realizar cuando volvamos a casa, etc…

Cabe tener en cuenta:

· Casi nunca existe solo blanco o negro. Date cuenta de que la mayoría de las veces puede haber muchas opciones intermedias.
· Acepta que a lo largo de tu carrera, tendrás que tomar decisiones difíciles. Y es inevitable que una decisión complicada, te lleve a otra decisión complicada.
· Deja de buscar la decisión perfecta. La decisión perfecta no existe. Busca la decisión correcta.
· Si te ha costado tomar una decisión entre varias opciones, lo más probable que todas fueran válidas.
· Convéncete de que no pasa nada por equivocarte. Que si un día te das cuenta de que has metido la pata seguro que también podrás hacer algo. Aprender de ello
· Que algo sea complicado, no quiere decir que sea importante. Por suerte, muy pocas decisiones en la empresa son tan importantes que todo dependa de ello.
· Entiende que nada es permanente. Aprende a mirar tus decisiones como algo que estás eligiendo en ese momento y que no significa que mañana puedas elegir todo lo contrario.
· Y por último, confía en ti. Para poder decidir necesitas confiar en ti y saber que eres perfectamente capaz

A continuación dejo 2 técnicas, muy simples…que…por algo se empieza.
1)
Tira un dado: de 1-3 te irás con opción 1, de 4-6 con opción dos.
O tira una moneda: cara para la opción 1, cruz para la opción 2.

Si al ver el resultado estás decepcionado, sabes que en el fondo la otra opción te gusta más y te quedas con ella.
A lo mejor esta forma de tomar una decisión no suena muy sofisticada, pero es eficiente y te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

2)
Toma papel y lápiz e identifica exactamente la situación y la decisión que tienes que tomar.
Ya identificada la situación, dibuja dos columnas, en la primera vas a colocar como título “ventajas” y en la segunda “desventajas”.

Por último analiza y responde:
¿Que es lo peor que me puede pasar si decido ?
¿Que es lo mejor que me puede pasar ?
¿Me compensa asumir el riesgo por esas ventajas?

En esté tercer paso se trata de ver que es lo que más conviene para ti, evaluando los riesgos.
El objetivo es tener claro todos los posibles escenarios, y prepararnos para ellos sea cual se la decisión que tomemos.
Yo soy de las que pienso que el que no arriesga no gana, pero también pienso que si mides el riesgo puedes hacerlo o no.

El futuro es de los knowmads

El futuro es de los knowmads

En 2020 es cuando Google estima que casi toda la población mundial estará conectada a internet. Y es ahí, donde los expertos  en recursos humanos dibujan el perfil de un nuevo profesional, el knowmad.

El término es un neologismo que combina las palabras know (conocer, saber) y nomad (nómada), concentra las características que ha de tener esa persona para hacer frente a los nuevos retos profesionales, ser un nómada del conocimiento.
La definición fue creada por el experto en mercado laboral John Moravec, fundador de Education Futures LLC

Un knowmad es valorado por su conocimiento personal, lo que le proporciona una ventaja competitiva con respecto a otros trabajadores o máquinas-robots

¿Cuáles son estas aptitudes?:

  • Entienden el trabajo como un oficio: Se dedican a trabajos que les gusta desempeñar y lo hacen no como un medio para ganar dinero, sino para alcanzar su propia satisfacción personal.
  • Generan ideas y son imaginativos: Son una fuente inagotable de recursos e ideas. Además, están capacitados para reaccionar ante cualquier tipo de problemas o imprevistos y ofrecer soluciones.
  • Sentimiento de pertenencia: No se sienten identificados con la idea de pertenecer únicamente a una marca o compañía. Desempeñan su trabajo de forma autónoma y no toleran bien recibir órdenes.
  • Dominan las nuevas tecnologías: Forman parte de los llamados early adopters, es decir, innovadores que están a la vanguardia en la adquisición de los últimos productos tecnológicos y están al tanto de las novedades de los que están por venir.
  • Gestión de redes sociales: Una herramienta que utilizan para la difusión del conocimiento y para estar informados sobre todo lo que ocurre en el mundo.
  • Gran capacidad de adaptación: Son personas muy versátiles, competentes, flexibles, adaptables y moldeables; lo que les convierte en candidatos ideales para todo tipo de ecosistemas laborales.
  • Aprendizaje continuo: No se conforman con lo que ya saben. Son conscientes de que, para permanecer actualizados, deben formarse durante toda la vida. Aprenden en función de sus inquietudes.
  • Sin miedo al fracaso: Asumen sus errores y aprenden de ellos. Les gusta ser responsables de sí mismos y no dejan que su futuro dependa de otros.

Creo firmemente que en el futuro será muy extraño que un trabajador cualificado y con un perfil medio-alto tenga un puesto de trabajo estable. Es probable que una gran parte de nosotros tengamos que adaptarnos a un mundo en el que nuestro puesto de trabajo cambia cada pocos años, ya sea en una empresa diferente o asumiendo nuevos retos en nuestra propia empresa.

Cómo pedir un ascenso

Cómo pedir un ascenso

La promoción es algo que está en tus propias manos y que debes buscar como una meta más en tu carrera. Una promoción dentro de tu empresa conlleva nuevas responsabilidades como la capacidad para liderar, empatía, creatividad o resolución de problemas, que debes demostrar que posees y has aprendido durante tus años de trabajo.

La ambición, lejos de parecer una cuestión egoísta o egocéntrica, es cada vez más valorada por las empresas y se muestra como cualidad básica para un buen líder

A medida que ganamos experiencia en una misma empresa, empezamos a sentir que merecemos ocupar cargos de mayor responsabilidad. Si estás pensando en pedir un ascenso, sigue esta serie de consejos:
1)    Antes de pedirlo: asegúrate de que es lo que quieres, no hay marcha atrás.
2)    Cuándo lo quieras pedir: reúne información sobre tus objetivos, tus logros, tus habilidades, fórmate dentro o fuera de la empresa.
3)    No debes descuidar tu apariencia, ya que la imagen externa puede ser determinante a la hora de conseguir el ansiado reconocimiento. No solo debes ser bueno, sino también parecerlo.
4)    Consigue que tu trabajo hable por ti antes que tú. Seguro que siempre intentas dar lo mejor de ti en la oficina, pero esfuérzate (si es posible) más.
5)    Si al cabo de un tiempo la oferta no llega, pasa a la acción y intenta presentar tus intenciones a tu jefe.

¿Y si no lo consigo?

Nadie dijo que sería fácil, además, en una empresa no solo hay una vacante a ocupar, quien sabe en qué cargo de qué departamento puedes terminar…o también puedes cambiar de empresa y quizás directamente a un cargo superior.