En Japón,debido a la cultura del esfuerzo, las horas extra y las durísimas condiciones laborales se están cobrando cada año la vida de cientos de trabajadores.

A este fenómeno se le ha acuñado un término propio: karoshi. Según el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón, durante el año fiscal de 2016, 260 fallecimientos fueron denunciados como muerte por exceso de trabajo, aunque las autoridades sólo validaron 117 como tal. En cuanto a los suicidios por este fenómeno, se registraron 498 demandas siendo autenticadas 84 de ellas. En 2015, la cifra fue superior, alcanzando las 189 muertes, aunque los expertos creen que son muchas más.

El fenómeno del karoshi debe entenderse en un Japón que salió de la devastación de la Segunda Guerra Mundial en muy pocos años gracias al esfuerzo y el trabajo sin medida de todos esos asalariados.
Se entendió la empresa como la familia: básicamente, el sarariiman se dedicaba en cuerpo y alma a su empresa y ésta, a cambio, le ofrecía trabajo de por vida, aumentos salariales y de rango según la antigüedad y otros beneficios (como vivienda pagada o posibilidad de llevar a sus hijos a ciertas escuelas e institutos de prestigio, por ejemplo)

En Japón, un país que ensalza la cultura del esfuerzo colectivo y donde las huelgas consisten en trabajar más horas, más de un cuarto de los asalariados exceden el límite de 80 horas extra fijado por la ley. A tenor de las cifras del Ministerio de Trabajo, al menos 2.159 empleados se suicidaron en 2015 por cuestiones laborales, 675 de ellos debido a la fatiga. Aunque el trabajo dignifica al ser humano, en exceso no solo le priva de su vida personal y familiar, sino que puede llegar a matarlo.

Gracias al auge de los movimientos ciudadanos promovidos por familiares de víctimas del karōshi, en junio de 2014 la Dieta (Parlamento) aprobó la Ley para la Promoción de Medidas contra el Karōshi (conocida como “Ley de Prevención del Karōshi”). No se registró en el hemiciclo ni un solo voto en contra. La ley especificaba en su texto que la prevención del karōshi es un deber del Estado.
Además, en octubre de 2016 el Gobierno de Japón elaboró su primer Libro Blanco del Karōshi
Esperemos que estas reformas políticas y el ejemplo de países europeos como Alemania, Francia o Suecia, les ayuden a decidirse a poner proa hacia un modelo empresarial que promueva jornadas más cortas.

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