Aunque parezca una contradicción, ¡SÍ! Se puede ahorrar imprimiendo. Voy a dar unos consejos para conseguirlo: (iremos del más simple, al más …de nivel experto en economía o ecología de empresa )

1) El primero, es el más básico, por favor, solo imprime lo necesario.
2) Si puedes, imprime por las 2 caras del papel.
3) Elimina del documento todo lo que realmente no necesites.
4) Puede parecer una obviedad, pero podemos ahorrar mucha tinta configurando por defecto todas nuestras impresiones en blanco y negro (en escala de grises).
5) Revisar el texto para evitar reimpresiones. Antes de mandar un documento a imprimir, el primer paso es asegurarse de que todo está correcto. De esta forma se evita tener que imprimir de nuevo (con el consiguiente gasto extra de papel y tinta), porque había un error en el texto o la maquetación no es la adecuada.
6) No todas las fuentes gastan lo mismo y dependiendo de cuál escojamos para el texto de nuestros documentos podemos ahorrar tinta, o gastar más de la cuenta. Por ejemplo, Arial es una de las fuentes más utilizas en todo el planeta y también es de las que más gasta. Como alternativa, podemos usar Times New Roman, Calibri o Century Gothic, que son fuentes que gastan menos tinta.
7) si los documentos que tienes que imprimir son importantes, mejor no escatimar en tinta, pero si no es así, tampoco hace falta imprimir con la máxima calidad, porque eso significa gastar más tinta. Puedes ahorrar tinta utilizando los modos de impresión rápida o modo borrador que incluyen la enorme mayoría de impresoras. La calidad de los textos se reduce (en ocasiones ni se aprecia) pero no sólo se ahorra, sino que además se imprime más rápido.
8) Utilizar programas específicos como InkSaver o EcoPrint2 que sirven de intermediarios con la impresora y permiten elegir el porcentaje de tinta que se quiere ahorrar en cada impresión y asegurando la máxima calidad final posible.

Cabe recordar que La tinta es cara, muy cara, podríamos tratarla como sangre de unicornio o algo así. Los cartuchos originales en ocasiones salen más caros que la propia impresora, aunque siempre podemos tirar de compatibles (si los hubiese) o de sistemas de impresión continuos.

Aparte del ahorro económico, un menor gasto se traduce en menor producción de productos con algún componente contaminante como lo son las tintas y aunque a día de hoy son más respetables con el medio ambiente, una menor utilización ayudará mucho más a preservar el ecosistema.

Por último, y ya sin tener nada que ver con el uso:
9) invertir tiempo en el mantenimiento de la impresora, haciendo revisiones de calibración y alineación para evitar copias de más y limpiar los cabezales de forma regular en las impresoras de inyección de tinta.
10) Invertir tiempo en buscar una impresora en el mercado que nos garantice el mínimo consumo.

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